miércoles, 31 de enero de 2007

Para buscar y disfrutar



Estas obras, si no me equivoco son grabados, datan de principios del siglo XIX, pertenecen al mexicano Guadalupe Posadas.

Son utilizadas en los festejos del día de los muertos a principios de noviembre.

Tienen la finalidad de ejemplificar el sentido dramático pero irónico con el que representó a la muerte, característica siempre presente en la cultura mexicana.Aquí podemos ver la imagen original de La catrina, que Diego Rivera también representa.Posada fue un excelente grabador en metal, en su fructífera vida creadora fue perseguido y atacado, debido a que siempre enfatizó su temática haciendo crítica y denuncia de atrocidades e injusticias cometidas por los regímenes que gobernaban el país.Se considera que dejó una obra aproximada de veinte mil grabados. La gran mayoría de ellos los realizó gracias al trabajo conjunto que emprendió con el también célebre impresor Antonio Vanegas Arroyo, sería casi imposible concebir el trabajo de uno sin el otro.José Guadalupe Posada es sin duda uno de los personajes emblemáticos del arte mexicano.

otro grandioso artista perseguido en nuestra Latinoamérica golpeada.

Una exquisitéz difícil de perderse.

RHEXX


el muchacho es "el Madur" bajista y amigo, integrante de una banda loca llamada Rhexx, allí grabando su último disco (inhédito aún) en estudios en Rosario.

este es el espacio del madur, que además y sobre todo, es artista, fotógrafo y artesano del cual aprendió mucho un servidor... http://www.madurgajorgeadur.space.live.com
proximamente subiremos fotos de este gran artista local.

martes, 23 de enero de 2007

De otro Grande...

ANTE LA LEY

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta al guardián y le pide que le deje entrar. Pero el guardián contesta que de momento no puede dejarlo pasar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde se lo permitirá.
- Es posible - contesta el guardián -, pero ahora no.
La puerta de la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para atisbar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice:
- Si tantas ganas tienes - intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista.
El campesino no había imaginado tales dificultades; pero el imponente aspecto del guardián, con su pelliza, su nariz grande y aguileña, su larga bárba de tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que espere. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un lado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final siempre le dice que no todavía no puede dejarlo entrar. El campesino, que ha llevado consigo muchas cosas para el viaje, lo ofrece todo, aun lo más valioso, para sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le dice:
- Lo acepto para que no pienses que has omitido algún esfuerzo.
Durante largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años abiertamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo entre murmullos. Se vuelve como un niño, y como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, ruega a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz o si sólo le engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que brota inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián tiene que agacharse mucho para hablar con él, porque la diferencia de estatura entre ambos ha aumentado con el tiempo.
- ¿Qué quieres ahora - pregunta el guardián -. Eres insaciable.
- Todos se esfuerzan por llegar a la ley - dice el hombre -; ¿cómo se explica, pues, que durante tantos años sólo yo intentara entrar?
El guardián comprende que el hombre va a morir y, para asegurarse de que oye sus palabras, le dice al oído con voz atronadora:
- Nadie podía intentarlo, porque esta puerta estaba reservada solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
oOo

Franz Kafka.
proximamente me tomaré el atrevimiento de ilustrar este gran cuento y, por supuesto, lo compartiré con ustedes.

sábado, 20 de enero de 2007

CUPIDO Y SODOMA



Dos de las obras más significativas para mi de la misma muestra de agosto de 2006

Marionetas


Antes fue uno del gran Eduardo Galeano, ahora, y espero no faltar al respeto, una mia.

De la muestra "Bestiario", todas obras originales de mi autoría. Agosto de 2006.

LETRAS AJENAS

DEFINICION DEL ARTE.

Portinari no está -decía Portinari-. Por un instante asomaba la nariz, daba un portazo y desaparecía.
Eran los años treinta, años de cacería de rojos en Brasil, y Portinari se había exiliado en Montevideo.
Ivan Kmaid no era de esos años, ni de ese lugar; pero mucho despues, el se asomó por los agujeritos de la cortina del tiempo y me contó lo que vió: Cándido Portinari pintaba de la mañana a la noche, y de noche también.
- Portinari no está- decía.
En aquel entonces, los intelectuales comunistas del Uruguay iban a tomar posición ante el realismo socialista y pedían la opinión del prestigioso camarda.
- Sabemos que usted no está, maestro -le dijeron, y le suplicaron:
- Pero, ¿no nos permitiría un momento? Un momentito.
Y le plantearon el asunto.
- Yo no sé - dijo Portinari.
Y dijo:
- Lo único que yo sé, es esto: el arte es arte, o es mierda.

"El libro de los abraZos".
(Eduardo Galeano)
Editorial Catálogos, 1989